Un ministro saudí dice que no se repetirá crisis petrolera de 1973

Arabia Saudita no tiene intención de usar su riqueza petrolera como instrumento político en la controversia desatada por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, y el reino proyecta volver a aumentar pronto la producción de crudo.

“Llevamos décadas usando nuestra política petrolera como un instrumento económico responsable y aislado de la política”, dijo el ministro de Energía, Khalid al-Falih en la entrevista con la agencia de noticias TASS de Rusia publicada este lunes. “Esperemos, pues, que el mundo enfrente la crisis política, incluida la relacionada con un ciudadano saudí en Turquía, con prudencia”, dijo.

Falih hizo estas declaraciones transcurridos sólo unos días desde que Arabia Saudita dijo que Khashoggi, crítico del príncipe heredero Mohamed bin Salmán, fue asesinado en el consulado de su país en Estambul. Si bien el informe oficial recibió elogios del presidente estadounidense Donald Trump, muchos políticos y dirigentes en EE.UU. y Europa cuestionaron la explicación oficial de que resultó muerto accidentalmente en un altercado. Esto contradice detalles que filtraron funcionarios turcos según los cuales el periodista fue asesinado.

El incidente dañó la imagen del reino como futuro centro de inversiones, en tanto directivos de empresas líderes como Goldman Sachs Group Inc. y Uber Technologies Inc. se distanciaron del príncipe Mohamed y descartaron planes de asistir a su foro empresarial esta semana.

Promesa de producción

La semana pasada, Arabia Saudita prometió tomar represalias contra medidas punitivas que pudieran adoptarse vinculadas al destino de Khashoggi, lo cual alimentó los temores de subas en el precio del petróleo. Al-Falih dijo que no hay intención alguna de repetir el embargo petrolero de 1973, en el cual el reino y varios de sus aliados regionales restringieron los suministros a EE.UU. y Europa en venganza por su apoyo a Israel.

Arabia Saudita se apresta a elevar su producción a 11 millones de barriles diarios “en el futuro cercano” y cuenta con capacidad como para llevar la producción a 12 millones de barriles diarios si el mercado así lo requiere, dijo Al-Falih. El mundo debe demostrar su aprecio por los esfuerzos y la inversión saudí multimillonaria en dólares que lo han hecho posible, agregó.

La capacidad del reino para responder tiene sus límites, dijo Al-Falih. Si la brecha en el suministro creada por la disrupción en Libia, Nigeria y Venezuela -además de las sanciones estadounidenses contra Irán- alcanzara los 3 millones de barriles diarios, Arabia Saudita debería recurrir a sus reservas petroleras, dijo.

El trabajo conjunto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y los productores petroleros no pertenecientes a la OPEP debe continuar a largo plazo, dijo Al-Falih. Él espera que el acuerdo de cooperación, firmado inicialmente a fines de 2016, se amplíe en diciembre en una reunión en Viena. Dicho convenio “nos permitirá intervenir para reequilibrar el mercado en el momento adecuado a partir de enero”, dijo.

Luego de acordar a fines de 2016 bajar la producción para eliminar una saturación de la oferta y aumentar los precios, muchos miembros de la OPEP y sus aliados, incluida Rusia, están incrementando ahora la producción para compensar los trastornos en Venezuela e Irán. Teniendo en cuenta la incertidumbre actual, es prematuro saber qué estrategia adoptará el grupo en 2019, dijo Al-Falih.

“Si hay sobreoferta, deberíamos poder reducirla”, dijo Al-Falih. “Si falta suministro, podremos responder”.

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