Boticas, la cocina barrosã y los productos regionales transmontanos

La representación botiquense encabezada por la concejala de Turismo, Maria do Ceu Fernandes, en Esposende para la posterior degustación de más de 30 municipios de los respresentados en los Fines de Semana Gastronómicos.

Boticas, -en el distrito de Vila Real, Región Norte y comunidad intermunicipal de Alto Tâmega, con cerca de 1.100 habitantes-, un municipio con una gran riqueza gastronómica con su cocina barrosã y sus productos regionales transmontanos .

Su Fin de Semana Gastronómico se celebra el 24, 25 y 26 de mayo. La Cámara de Boticas de acuerdo con la Entidad de Turismo Porto e Norte de Portugal, TPNP, ofrece para esos días de entrante el Salpicão de Boticas. Se trata de un embutido elaborado con carnes del lomo, el solomillo del cerdo.

El plato son las Trutas (truchas) á moda de Boticas, procedentes del río Beça. El Beça o Bessa es un río portugués que nace en la Serra do Barroso, cerca Sarraquinhos en el municipio de Montalegre. En su recorrido de unos 45 kilómetros, pasa por Cervos, Beça, Vilar y Canedo yendo a desaguar en la margen derecha del río Tâmega cerca de Ribeira de Pena. Estas truchas se fríen en aceite o bien manteca de cerdo con un trozo de jamón dentro de la barriga.

Las truchas armonizan perfectamente con el Vinho dos Mortos, uno de los productos más conocidos del municipio de Boticas en el distrito de Vila Real y es realmente único por su historia y por su proceso final.

En 1808 durante la segunda invasión francesa, ante el avance de las tropas hacia São Porto comandadas por el general Soult, los habitantes de Boticas decidieron esconder el vino para intentar preservar su patrimonio. Para ello enterraron la producción local de botellas bajo el suelo de las bodegas, justo en las pipas y en los lagares. El vino en aquella época, además de ser un preciado elemento de algarabía, también era un producto alimenticio que directa o indirectamente se convertía en comida y sustento.

Una vez expulsados los franceses de sus tierras, los habitantes recuperaron sus casas y desenterraron el vino que creían estropeado después de tanto tiempo, descubriendo con agrado que habían mejorado tanto su sabor como sus características. Se toparon con un vino con una graduación de entre 10° y 11° y con un poco de gas natural debido la circunstancia de que su fermentación, por residuos de azúcares, se produjo en la oscuridad y a temperatura constante.

Por haber sido enterrado pasó a ser llamado por los vecinos como Vinho dos Mortos y adoptaron esta técnica descubierta por casualidad para mejorar su conservación y optimizar su calidad. Así nació la tradición de enterrar el vino por lo menos durante un año, costumbre transmitida de generación en generación y que repite el sepelio cada mes de junio.

Vinho dos Mortos cuenta con denominación de origen en la clase de Vino Regional Transmontano. Las uvas con las que se elabora son un ensamble de Tinta Coimbra, Tinta Carvalha, Malvasia Fina, tinta Bastardo y Alvarelho.

El postre de los Fines de Semana Gastronómico es Leite-Creme á Barrosã. Aunque es un postre muy común en Portugal, como explica la concejala de Turismo, Maria do Céu Fernandes, en Boticas “se le da un toque especial”.

Fuera de este evento, la gastronomía botiquense está representada por la carne barrosã-DOP (Denominacion de Origen Protegida), el cabrito de Barroso-DOP, la miel de Barroso-DOP, son, junto con las truchas los platos más emblemáticos de la gastronomía local.

Además, el aguardiente de Miel, la patata de Trás-os-Montes-IGP (Indicación Geográfica Protegida) conocida por “castaña da terra” y los cogumelos u hongos silvestres cuyas variedades son mayoritariamente comestibles. A esto hay que añadir los platos de caza y el pan de centeno (pão de centeio) que se cocía en los hornos comunitarios. Este es el menú de la cocina barrosã.

FEIRA GASTRONÓMICA DO PORCO

El otro evento gastronómico de Boticas es la Feria Gastronómica do Porco que se celebra del 10 al 13 de enero. La gastronomía, y en especial los ahumados y los derivados del cerdo, son la mayor representación de este certamen, al que se añade la artesanía, el folclore y los cantares tradicionales, así como las afamadas ‘chegas’ de bueyes, una expresión secular de la cultura popular que sigue muy arraigada en la población.

Se esperan a lo largo de todo ese fin de semana de la feria a más de 70 mil visitantes, muchos de ellos provenientes de la vecina España, que tienen esperándoles unas 40 toneladas de ahumados (‘fumeiro’), lo que permitirá realizar un volumen de negocios de cerca de medio millón de euros.

En la Feria se puede degustar el cozido à Barrosã, rojões no pote, arroz de chouriça, costeletas em vinha de alho, caldo e feijoada à Barrosã, el fumeiro (alheira, chouriça y salpicão), el jamón, ‘presunto’, acompañado de la sabrosa ‘bôla centeia’ (pan de centeno) y los vinos regionales.

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