Alarma en el Reino Unido por la política de implantar microchips en trabajadores

El microchip que se implanta en los trabajadores.

Hasta la patronal está poniendo el grito en el cielo. En el Reino Unido, la CBI, la organización que agrupa y defiende los derechos de 190.000 empresas, ha levantado la voz de alarma por una peligrosa moda que están imponiendo determinadas corporaciones: la de implantar microchips en la piel de sus trabajadores.

Con el tamaño de un grano de arroz, estos dispositivos son colocados bajo un minúsculo trozo de piel entre el pulgar y el dedo índice para que los empleados puedan abrir las puertas de su oficina, encender sus ordenadores o incluso poder manejar herramientas, como coches o programas de ordenador.

Según informa The Guardian, la empresa británica BioTeq ya ha implantado más de 150 dispositivos en empleados de determinadas empresas que prefieren guardar el anonimato por razones de confidencialidad.

La empresa sueca Biohax, que ofrece la misma tecnología, está en conversaciones con numerosas compañías británicas para insertar este tipo de gadgets en la dermis de sus plantillas, según cuenta el Sunday Telegraph.

Pero CBI no cree que estas prácticas solo se realicen en pos de la seguridad y la confidencialidad. “Si bien la tecnología está cambiando la forma en que trabajamos, esto hace que la lectura sea claramente incómoda. Las empresas deben concentrarse en prioridades más inmediatas y centrarse en comprometer a sus empleados “.

Lo mismo piensa el secretario general del sindicato TUC, Frances O’Grady: “Sabemos que a los trabajadores ya les preocupa que algunos empleadores estén utilizando la tecnología para controlar y microgestionar, lo que está reduciendo el derecho de privacidad de su personal”.

Está claro que un microchip le da más poder a un jefe sobre las acciones de sus empleados. Gracias a esta tecnología por ejemplo pueden saber dónde están, en cualquier momento o incluso si están de pie, tumbados o sentados.

La firma BioTeq asegura que ya hay españoles, chinos japoneses, franceses y alemanes que tienen en su piel este tipo de microchips. ¿Cuánto cuesta montarlos? Pues entre 90 y 300 euros por persona.

Por su parte, Jowan Österlund, de Biohax asegura en The Guardian que entre sus clientes hay empresas con plantillas de más de 200.000 personas, y que varias de ellas han ofrecido un sustancioso aumento de sueldo de hasta el 15% a sus trabajadores por dejarse implantar el microchip identificativo.

Una de las compañías que ha contratado sus servicios es la estadounidense Three Square Market, una empresa que cuenta con una plantilla de 80 trabjadores de los que 50 han pasado por el aro. Todd Westby, su CEO, explica a la CNBC que “el proceso no es nada doloroso, y ha permitido a mis empleados a renunciar a sus tarjetas identificativas y a las contraseñas”.

Biohax tiene planeado abrir oficinas en el Reino Unido, país en el que espera tener tanto éxito como en Suecia, en donde más de 4.000 personas ya llevan sus microchips implantados e incluso pagan el billete de tren con ellos.

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