Los sectores más expuestos en la UE a un Brexit sin acuerdo

El Reino Unido evita el veto de España y se acerca a aprobar el ‘brexit’

Un funcionario coloca una bandera de la UE junto a otra británica en el lugar del encuentro previsto de Theresa May con Jean-Claude Juncker, este sábado 24 de noviembre en Bruselas.

Industria automotriz, agricultura, servicios financieros. Varios sectores de la Unión Europea (UE) se verían especialmente afectados en caso de un divorcio entre Reino Unido y sus 27 socios sin acuerdo.

Un ‘no deal’ tendría como consecuencia la introducción de barreras a los intercambios comerciales con la reimposición de derechos de aduana y el no reconocimiento mutuo de las normas en materia medioambiental o sanitaria, por ejemplo.

AUTOMOTRIZ

Este es el sector donde los daños podrían ser más importantes. Los profesionales alertaron en varias ocasiones de los eventuales efectos desastrosos en un sector que emplea casi 12,2 millones de personas en el continente.

Alrededor del 10% de las exportaciones de la industria automóvil europea se destinan a Reino Unido, recuerda Vincent Vicard, economista del Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (CEPII).

Además, las industrias automotrices de Reino Unido y de la UE están muy integradas. “A veces, algunas autopartes cruzan la frontera entre Reino Unido y el continente cinco o seis veces”, explica Carsten Brzeski de ING Diba. Cualquier disfunción en la cadena de suministro, como el paso de las aduanas, les perjudicaría.

Un divorcio brutal afectaría especialmente a la industria del automóvil alemana, muy implantada en Reino Unido. “Si nuestra cadena de suministro debe detenerse en la frontera, entonces no podremos seguir produciendo en Reino Unido”, advirtió Stephan Freismuth, de la alemana BMW.

QUÍMICOS

“En este sector, muchas empresas alemanas, francesas, holandesas o belgas tienen sitios de producción” en Reino Unido, señala Brzeski. Por tanto, la cadena de producción también se vería especialmente afectada.

Además, las multinacionales como el grupo petroquímico angloholandés Shell o el angloamericanoholandés LyondellBasell también se enfrentan a problemas específicos, vinculados a su gobernanza.

AGRICULTURA Y PESCA

Actualmente, solo el 60% de las necesidades alimentarias británicas están cubiertas por su propia producción, el resto se importa sobre todo de Francia, Bélgica, Holanda e Irlanda.

Si se reintroducen los derechos de aduana, las mercancías serán más caras y podría retrasarse su entrada en Reino Unido. “Podemos imaginar que hay camiones bloqueados en Calais y que, a fuerza de esperar, la leche que transportan se agria antes de llegar a Dover”, sugiere Brzeski.

La entrada de muchas mercancías y de animales podría prohibirse, salvo si se inscribe a Reino Unido en la lista de terceros países autorizados. Esta inscripción podría llevarse a cabo rápidamente, con condiciones, para un antiguo miembro de la UE.

La pesca podría representar también un problema para Francia, España, Portugal, Dinamarca u Holanda, cuyas flotas faenan habitualmente en las aguas territoriales británicas.

AERONAUTICA

El constructor aeronáutico europeo Airbus, que fabrica sus aviones en diferentes lugares de producción a través de la UE, ya ha dado la voz de alarma en caso de un Brexit sin acuerdo.

El grupo europeo, que emplea directamente a casi 15.000 personas en Reino Unido donde fabrica las alas de sus aparatos, ya ha advertido que una salida abrupta del bloque será “catastrófica” y le obligaría a cuestionar sus inversiones en el país.

En julio, el alemán Tom Enders, director ejecutivo de Airbus, expresó su preocupación por una salida de Reino Unido de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (AESA). “A partir del próximo mes de abril, las certificaciones de miles de piezas de nuestros aviones dejarían de ser válidas, lo que podría suponer un parón en nuestra producción”, aseguró.

El temor a un repentino freno del tráfico aéreo entre Reino Unido y el continente lo convierten en un sector especialmente sensible.

La Comisión Europea quiere garantizarse que las compañías puedan sobrevolar el territorio europeo y que los certificados de seguridad sigan siendo válidos por un período limitado. Esto necesita un acuerdo de Reino Unido.

SERVICIOS FINANCIEROS

Los operadores instalados en Reino Unido perderán su derecho (‘pasaporte financiero’) a prestar sus servicios en los 27 países del bloque sin estar presentes.

La Comisión ya celebró que muchos operadores hayan realizado lo necesario para “ajustar sus contratos y relocalizar” actividades en el continente.

El viernes, el gobernador del Banco de Francia llamó a mantener la vigilancia en el sector de la compensación, ya que un divorcio sin acuerdo podría “representar un riesgo” para la estabilidad del sistema financiero.

Las empresas británicas tienen un casi monopolio en esta actividad, que consiste en llevar la contabilidad de los intercambios entre agentes financieros en los mercados mundiales y garantizar la correcta ejecución de las transacciones entre todos los operadores.

APROBACIÓN

La primera ministra británica, Theresa May, consiguió hoy que España levante el veto que había anunciado sobre el acuerdo del “brexit” en la cumbre del Consejo de Europa que se celebrará mañana en Bruselas, por lo que, con toda probabilidad, el pacto recibirá luz verde.

El Ejecutivo británico sorteó hoy el principal escollo que pendía de la cumbre de mañana, al emitir una aclaración por escrito del controvertido artículo 184 del pacto por el que el España se negaba a dar su visto bueno al acuerdo.

Según el Gobierno español del socialista Pedro Sánchez, ese artículo no daba al país las suficientes garantías de que tendría la última palabra en cualquier futuro acuerdo con Gibraltar.

Ante las críticas y amenazas de Madrid, el Gobierno de la conservadora May, a través de una carta enviada por el embajador del Reino Unido ante la Unión Europea (UE), Tim Barrow, al Consejo Europeo, aclaró que el artículo 184 del acuerdo de salida “no impone obligaciones respecto al alcance territorial de los acuerdos”.

“El único propósito del artículo 184 del acuerdo de salida es crear obligaciones de compromiso para la Unión y el Reino Unido para negociar acuerdos que rijan la relación futura”, puntualizó el Ejecutivo británico.

Algo que “no impone obligaciones respecto al alcance territorial de dichos acuerdos” y que, por lo tanto, “no es obligación ni presunción, sobre la base de esa disposición, que dichos acuerdos tengan el mismo alcance territorial que el previsto en el artículo 3 del acuerdo de salida”.

Poco antes de ese comunicado, la ministra gibraltareña de Vivienda e Igualdad, Samantha Sacramento, advertía de que el Peñón “no se plegará” ante las demandas de España respecto al acuerdo del “brexit”.

La política intervino en la conferencia anual del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP) que comenzó hoy en Belfast, donde aseguró que Gibraltar “no será intimidado por ninguna oferta desde Madrid para socavar su soberanía”.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se reúnen hoy en Bruselas con Theresa May para terminar de apuntalar el acuerdo de salida y la declaración política que, después de haber solventado el asunto del Peñón, se encontraría prácticamente encarrilado.

Sin embargo, cuando eventualmente el acuerdo del “brexit” supere el trámite en Europa aún le queda pasar por la votación en el Parlamento británico.

Es un nuevo desafío para la “premier”, que cuenta con la oposición a su acuerdo de buena parte de los parlamentarios, incluidos más de 80 diputados de su propio Partido Conservador.

May es consciente del reto que supone que su acuerdo sea aprobado en Westminster y ha reconocido que ahora mismo sus esfuerzos se centran en convencer a los diputados para que lo apoyen.

A esa campaña también se han sumado sus ministros, como el de Economía, Philip Hammond, que hoy dibujó un escenario económico “caótico” si el acuerdo no es aprobado.

Hammond instó a la Cámara de los Comunes a secundar los planes de la mandataria británica porque, de lo contrario, habrá “muy serias consecuencias”, que incluirán la pérdida de empleos.

“Si queremos que este país sea próspero en el futuro tenemos que volver a unirnos después de este proceso”, agregó.

Entre los opositores al acuerdo también se encuentran los socios de Gobierno de May, los diez diputados del DUP, cuya líder, Arlene Fuster, instó hoy a la mandataria conservadora a “tirar a la basura” la solución de la conocida como “salvaguarda” para la frontera entre la república de Irlanda e Irlanda del Norte.

Fuster aseguró en la conferencia del DUP que su formación quiere ver “una retirada ordenada y negociada” y matizó que no hace campaña por “un no acuerdo”, sino por “uno mejor”.

La política ultraconservadora recordó que su formación “no está sola” y que “un gran número de conservadores”, tanto del ala más euroescéptica como de los que abogan por la permanencia en la UE, así como el Partido Laborista, comparten sus reticencias al acuerdo.

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