China quiere hacer de España y Portugal sus aliados en una UE recelosa

Pedro Sánchez (izq) recibe a Xi Jinping a las puertas del palacio de la Moncloa para una reunión, este miércoles 28 de noviembre en Madrid.

En plena guerra comercial con Estados Unidos, China trata de fortalecer sus vínculos con España y Portugal, dos socios comprensivos en contraste con otros países europeos que intentan limitar las inversiones chinas en su territorio.

El presidente chino, Xi Jinping, inició este martes una visita oficial en Madrid, donde el miércoles se reúne con el jefe del gobierno Pedro Sánchez, antes de viajar a Portugal los días 4 y 5 de diciembre.

“Hay una maniobra geopolítica de intentar mantener relaciones en un momento complicado para China”, explicó Ángel Saz Carranza, director del centro de geopolítica y empresas ESADEGeo.

Estados Unidos amenaza ahora con imponer unos aranceles punitivos que afectarían a importaciones de bienes chinos por valor de 267.000 millones de dólares.

Dicho aumento se sumaría al que Washington aplica desde julio, y que afecta a bienes chinos de un valor de 250.000 millones de dólares.

La situación puede tensarse también en Europa, cuyos Estados miembros se pronunciarán en diciembre sobre el control de las inversiones extranjeras, incluyendo las chinas, a fin de proteger sectores clave como la energía.

En este contexto, para Pekín es “el momento de [hacer] declaraciones públicas para intentar ablandar a la opinión europea”, añadió Saz Carranza.

Y es que “aunque la Unión Europea apruebe” ese control de las inversiones, “al final será cada país el que decida” los detalles de la aplicación, apunta Rajiv Biswas, economista para Asia en el gabinete estadounidense de información económica IHS Markit.

ACCESOS

Al escoger España y Portugal, Pekín trata de “encontrar vías fáciles de acceso para las inversiones chinas en Europa, y consolidar lo logrado” en esos países, esquivando las reticencias de otros miembros de la UE, explicó Jean-François Di Meglio, presidente del think tank Asia Centre, con sede en París.

Francia, Alemania e Italia reclaman desde hace años una legislación europea que permita filtrar ciertas inversiones.

Les preocupa que grupos extranjeros, y en particular chinos, se hagan con el control de tecnologías clave, comprando empresas europeas de una manera que encuentran desleal.

IBÉRICOS RECEPTIVOS

“En números absolutos, las inversiones chinas son más importantes en Reino Unido y Alemania, pero en porcentaje respecto al PIB, son más importantes en España y Portugal”, precisó Di Meglio.

Desde 2016, Pekín atraviesa “una fase de grandes dudas” respecto a la UE, que se unió a Estados Unidos para denegarle el estatus de economía de mercado, explicó.

La decisión británica de abandonar la unión agravó los recelos de China que prefiere privilegiar las relaciones bilaterales, añadió.

En España ha reforzado su presencia en los puertos y terminales ferroviarios comprando en 2017 el grupo que gestiona la terminal de contenedores de los puertos de Valencia y Bilbao a través de la empresa COSCO Shipping.

Portugal abrió las puertas al capital chino cuando la crisis iniciada en 2008 obligó a Lisboa a privatizar activos para reducir deuda.

Las inversiones chinas representaron el 3,6% del PIB portugués entre 2010 y 2016, el segundo porcentaje más alto en la UE sólo por detrás de Finlandia, según las últimas cifras de ESADE.

El Estado chino posee actualmente el 28% de la primera empresa del país, Energias de Portugal.

Según IHS Markit, las exportaciones de España a China aumentaron por su lado un 28% en 2017, elevándose a 5.740 millones de euros.

RUTAS DE LA SEDA

Madrid quiere aprovechar la llegada del presidente Xi para favorecer la exportación de uva de mesa y de productos cárnicos, entre ellos el jamón ibérico, según detalló este martes un alto funcionario español.

Sin embargo, precisó el funcionario, España no se adherirá durante la visita de Xi Jinping al ambicioso programa de las “Rutas de la Seda”, lanzado por Pekín en 2013 para construir puertos, carreteras y conexiones ferroviarias entre Asia y Europa mediante millonarios préstamos chinos.

Países como Grecia o Polonia se sumaron al proyecto, pero Bruselas ha lanzado un programa paralelo y el gobierno español quiere ser un socio comunitario ejemplar.

Además de la economía, China espera asentar también su influencia en la escena internacional “reforzando el diálogo con España en las cumbres internacionales de la ONU, de la OMC y del G20”, declaró Xi Jinping, que el viernes asistirá en Argentina a la decimotercera cumbre de este grupo del que España es miembro permanente.

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