Cumbre del G20 trata de salvar divisiones en la última jornada

Líderes del G20 se toman una foto de familia al inicio de la cumbre en el Centro Costa Salguero, en Buenos Aires, Argentina, el 30 de noviembre de 2018.

La cumbre del Grupo de las 20 naciones más industrializadas del mundo entra en su crucial segunda y última jornada el sábado, cuando los diplomáticos tendrán apenas unas horas para salvar las diferencias en asuntos clave como el comercio mundial, el cambio climático y la lucha contra la migración.

La agenda del día incluye también la esperada reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, ante la creciente guerra comercial que enfrenta a las dos naciones. La última tanda de aranceles estadounidenses a importaciones chinas entrará en vigor en un mes.

Las divisiones entre las dos mayores economías del mundo quedaron patentes desde que el presidente del país anfitrión, Argentina, Mauricio Macri, inauguró la cumbre el viernes con un llamado a la cooperación internacional para resolver los problemas del planeta.

Trump intentó usar la cita para cerrar sus propios acuerdos comerciales. Por otra parte, dos de los hombres más criticados por Occidente en los últimos tiempos _ el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, parecieron buscar refugio mutuo con un firme apretón de manos mientras los demás líderes se sentaban a la enorme mesa para iniciar las conversaciones.

La seguridad también fue protagonista en la cumbre de dos días en la capital argentina, Buenos Aires. La ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, dijo que se encontraron ocho bombas de gasolina en una zona de la capital a varios kilómetros de la sede de la cumbre, donde una protesta vespertina concentró a miles de manifestantes con carteles en los que podía leerse “G20 váyase” o “Trump márchese”.

Los diplomáticos, por su parte, estaban intentando negociar una declaración conjunta ante el desacuerdo sobre el lenguaje a utilizar para referirse al Acuerdo del Clima de París y a la Organización Mundial de Comercio. Dos funcionarios europeos que participaron en las discusiones dijeron que Washington estaba obstaculizando los avances en ambos campos.

Entonces surgió una solución poco ortodoxa: ante las reticencias del gobierno de Trump, un funcionario de la oficina del presidente de Francia dijo que el texto podría redactarse de forma que deje a Washington a un lado. Por ejemplo, un borrador dice que 19 de los participantes están de acuerdo en la importancia de defender el acuerdo de París, pero Estados Unidos no.

Estados Unidos también bloqueaba cualquier mención a la inmigración en el documento, apuntaron las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a discutir en público el contenido de la reunión a puerta cerrada. Preguntado sobre las preocupaciones de los europeos, un funcionario estadounidense dijo que se estaban realizando progresos en el comunicado conjunto y que la Casa Blanca era “optimista” acerca del texto en su conjunto.

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