El mercado de Navidad de Estrasburgo, un negocio de 250 millones y 448 años

Ciudadanos encienden velas y escriben mensajes hoy, 12 de diciembre de 2018, en el lugar donde falleció una de las víctimas en el atentado en Estrasburgo (Francia).

El mercado de Navidad de Estrasburgo, con sus 300 casetas de madera, vive hoy un cierre histórico desconocido en un 12 de diciembre, tras el atentado terrorista registrado ayer a escasos metros de las plazas Gutemberg y Kléber, dos puntos claves en este evento.

Este mercado, el más antiguo de Francia y uno de los más vetustos de Europa, data de 1570 y nació como apuesta del protestantismo dominante en la germánica Estrasburgo frente al catolicismo que celebraba el mercado de San Nicolás (Klausenmärik) el 6 de diciembre.

Ya en aquellos tiempos, se vendían allí pan de especias y abetos. Hoy, los productos más solicitados son los bredele (pastas de Navidad alsacianas), el “vin chaud” (vino caliente condimentado con especias) y las “baguettes flambées” (pan con queso blanco, crema líquida, yema de huevo, sal, pimienta, cebolla y beicon al horno).

Hace años otro producto estrella eran los churros con chocolate, hasta que fueron prohibidos para potenciar los productos típicamente locales.

Cientos de españoles lo visitan cada puente de diciembre. Pasearse por las casetas que venden figuras del Belén o adornos para el árbol sin escuchar español es, durante esos días, imposible.

El Christkindelsmärik (su nombre en alsaciano) ya estuvo en el punto de mira de la organización yihadista Al Qaeda en la Navidad de 2000, cuando fue desarticulado un comando de cuatro individuos de origen argelino y residentes en Fráncfort (Alemania) que planeaba un atentado en estas fechas.

El cerebro de la operación, Mohammed Bensakhria, fue detenido meses después en España y extraditado a Francia.

Desde los atentados yihadistas de París en noviembre de 2015, con 130 muertos, el mercado de Navidad estrasburgués ha vivido cada año con esa amenaza.

El plan antiterrorista “Vigipirate” obligó a instalar puestos de control en los accesos a la Gran Isla de la capital.

Durante el horario de apertura del mercado, entre las 11 de la mañana y las 8 de la tarde, los aparcamientos del centro permanecen cerrados y el tránsito de vehículos prohibido, mientras personal de seguridad revisa bolsos y mochilas, pero no pasa un detector de metales, como se hace en el Teatro de la Ópera.

Así que esconder un arma en el abrigo y superar el control es posible.

No pocos testimonios recogidos hoy en la capital de Alsacia decían: “Sabíamos que algún día esto podía a pasar en el mercado de Navidad, pero no que sería ayer”.

En 2016, “Estrasburgo, capital de la Navidad”, recibió dos millones de visitantes, que dejaron en la economía local 250 millones de euros. Son cifras del Observatorio regional del turismo de Alsacia.

Para el Ayuntamiento, creador de ese lema comercial, el coste de la organización no superó los dos millones de euros.

El mercado, que abre desde el 23 de noviembre al 30 de diciembre, comienza con un lanzamiento oficial con una celebridad invitada, quien aprieta el botón que ilumina el gran abeto instalado en la plaza Kléber.

El árbol, procedente este año del bosque de Wangenbourg, en los pre-Vosgos del Norte, mide 30 metros y está decorado con 2 kilómetros de guirnaldas. Es el elemento más fotografiado de la Navidad estrasburguesa, sin olvidar la catedral, que cuenta con una iluminación especial en estas fechas.

Otro atractivo que aprecian los visitantes hambrientos es la “soupe etoilé”, que chefs con estrellas Michelin venden en el mercado a tres euros el vaso o nueve el litro.

El ataque de este martes, que causó el fallecimiento de dos personas y heridas a catorce, entre ellas una en muerte cerebral, llevó a suspenderlo hoy y mañana y a que el Gobierno incrementara el nivel de alerta antiterrorista, con controles reforzados en las fronteras y en otros mercados navideños del país.

En la memoria, el recuerdo también del ataque en diciembre de 2016 en un mercado de Navidad en Berlín, en el que doce personas murieron al irrumpir un camión en su perímetro.

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