¿Crees que comer de tupper es sinónimo de comer rápido y mal?

La forma de preparar y conservar tu comida también importa. Pásate a los tarros de cristal y prepara recetas creativas y saciantes para que te entren por los ojos.

España es uno de los países europeos en los que más tiempo se trabaja, con una media de 1.691 horas al año que, a diario, suponen pasar entre 10 y 12 horas fuera de casa.

En vista de ello, no es de extrañar que cada vez sean más los españoles que comen fuera de casa, especialmente en ciudades grandes.

Según la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI), se estima que 6 de cada 10 españoles comen fuera de casa (a diario), de los cuales el 40 por ciento son consumidores habituales de tuppers.

El ahorro, la falta de tiempo durante el descanso de la comida o el control de la dieta son algunos de los motivos para escoger este formato, por encima de otras opciones.

Contrariamente a lo que pensamos, comer de tartera es mucho mejor que ser un consumidor habitual del ‘menú del día’ porque te permite escoger qué comer y poder así cuidar tu salud y controlar la báscula. Estas son las normas básicas a tener en cuenta:

Usa un recipiente de calidad. Una buena opción para ello es recurrir a los ‘tuppers’ que tienen varios compartimentos o apuntarse a la moda de ‘comer en tarro’. Y por favor, evita el plástico. Y no lo sigo por el medioambiente, sino porque aguantan peor os cambios de temperatura y los olores terminan impregnándose en el recipiente. Te conviene utilizar de cristal, pues se limpian más fácilmente.

¡Ojo con la cantidad! Es tan malo pasarse como quedarte corto. Ya que vas a cocinar para ti, y supuestamente te esforzarás por elaborar platos saludables. Lo cual significa que debes priorizar alimentos como las verduras, legumbres, carnes blancas y frutas (el pescado recalentado… ¡puag! Mejor para cenar). Y no tengas reparo en ser generoso con la ración; es la manera para evitar picar guarrerías entre horas.

Cada semana, introduce algo nuevo. Para no aburrirte trata de probar cosas nuevas a menudo. Si recurres siempre a lo mismo acabarás harto y caerás en la tentación de un postre en el bar de abajo o una merienda a deshora. Por ejemplo, hazte un salteado de setas, unos garbanzos con salsa de yogur o unos huevos rellenos. Y usa cereales diferentes como quinoa, couscous, bulgur, centeno o arroz integral.
Echa siempre algo de verduras: El calabacín, la berenjena y la zanahoria siempre acompañan bien cualquier plato, pero también la calabaza, la alcachofa, el cardo o el boniato. Intenta adaptar tus menús a los productos de temporada, tanto por precio como por sabor.

Una cosa es no desperdiciar y otra tomarte restos que llevan cuatro días o más en la nevera. Algunos alimentos pierden su valor nutricional. Es mejor que intentes reutilizarlos elaborando una receta de aprovechamiento, si es posible.

Tampoco es recomendable comer dándole a a tecla. ¡Tómate un respiro!

5 EJEMPLOS QUE NO FALLAN

Las ensaladas ya no son solo cosa del verano y cada vez las tenemos más presentes en nuestro consumo diario. El motivo principal es que al ser un plato con base de ingredientes vegetales contienen gran cantidad de agua, potasio y son bajas en sodio, lo que aporta más hidratación y las convierte en un buen diurético. Además, podemos convertirlas en platos únicos añadiendo proteínas, que nos ayudarán a conseguir una mayor sensación de saciedad.

Ensalada de espinacas. Para evitar la clásica ensalada a base de lechuga, los expertos de Krissia proponen una ensalada con brotes de espinacas frescos. Al plato se añadirían champiñones, queso brie, tomates secos, bacon, uvas pasas y croutons. Todo aliñado con una vinagreta hecha a base de aceite de oliva y vinagre de Módena.

Lo mejor es llevar el aliño aparte o puede que se estropee

Ensalada de lentejas y pimientos. Puedes utilizar las lentejas que encontrarás ya cocidas en el supermercado o prepararlas tú mismo para que tengan más sabor aunque lleve más tiempo. Si optas por la segunda opción, mientras se cuecen vete picando los pimientos en tiras y fríelos en un poco de aceite. Enjuaga las lentejas, escúrrelas bien y colócalas en un bol. Añade la cebolla cortada en rodajas finas, los tomates picados y los pimientos. Mézclalo todo bien y condiméntalo al gusto.

Ensalada de pasta con judías verdes. Una receta rica en hidratos de carbono, magnesio proteínas, vitaminas y grasas naturales perfecta para tupper y que permite seguir una dieta saludable y equilibrada. Como ingredientes, espárragos trigueros y aguacate, a los que se le une un aliño compuesto por aceite de oliva, vinagre de manzana, tomate rojo, aceituna negra sin hueso y cilantro.

Ensalada tibia de kale y queso feta. Precalienta el horno a 180 ºC. Mezcla el kale, las espinacas, la calabaza (cortada en tiras finas) y añádele un chorrito de aceite. Mételo en una bandeja en el horno durante unos 10 minutos. Una vez fuera del horno añádele el queso, las aceitunas, los piñones y salpimenta al gusto.

Ensalada de berros. Cuando estamos cansados de los mismos sabores, mezclar el dulce y el salado en las ensaladas se convierte en una apuesta segura. Para esas ocasiones en las que nos apetece cambiar, podemos optar por una ensalada de berros y tomates cherrys asados; adereza con una vinagreta de mango, que aportará ese contraste de sabores.

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