Florentino Pérez contra el mundo

Florentino Pérez es uno de los empresarios más importantes de España y del mundo, pero tras la derrota del Real Madrid ante el parece ser que le traicionaron los nervios y acabó por dinamitar un vestuario que no tenía ganas de escuchar al mandamás.

Según avanzó el Diario As, y confirmaron luego Marca y La Sexta, el presidente blanco bajó enfurecido al vestuario tras la eliminación del equipo en Champions League y recriminó a los jugadores su mala actuación ante su afición. El capitán Sergio Ramos, que estaba en el vestuario dando ánimos a sus compañeros pese a no haber podido ser de la partida por sanción, explotó entonces contra el presidente.

Según las fuentes citadas por estos medios, Ramos le recriminó al presidente la falta de planificación en el equipo y le recordó que ya en verano le había dicho que se necesitaba fichar a un delantero de calibre mundial para paliar la baja de Cristiano Ronaldo. Pérez, que no está acostumbrado a que le digan verdades, le espetó un enérgico: “Cállate o te echo”, a lo que el capitán respondió: “Págame mi contrato y me voy”.

Las palabras de Ramos recuerdan a las de Marcelo en una entrevista con un medio brasileño, justo en el día en que La Stampa en Italia publica que el brasileño ha alcanzado un acuerdo con la Juventus por los próximos cuatro años. Que los dos capitanes del equipo lancen esos mensajes, en público o en privado, es sintomático y deja ver bien a las claras que la armonía en el vestuario brilla por su ausencia. Sin embargo, lo que esta situación destapa es que Florentino Pérez ha perdido el timón de la institución y está en una situación similar a la que le llevó a la dimisión hace ahora 13 años.

El presidente no admite queja alguna y suele rodearse de palmeros que se limitan a aplaudir sus decisiones, por más ilógicas que estas puedan parecer. Según los mismos medios que avanzaron esta noticia, la junta directiva blanca estuvo reunida hasta las dos de la mañana tras el partido ante el Ajax para decidir qué pasos tomar de aquí en más.

Para mayor tormento del aficionado se ha sabido que en esa reunión se discutió: por un lado, fulminar a Santiago Solari de manera inmediata de sus funciones y nombrar a un técnico interino de aquí a final de temporada. Por otro, otorgarle las riendas del club a José Mourinho a partir del lunes que viene con plenos poderes para hacer y deshacer de cara al campeonato que viene. Además, se supo que Florentino Pérez ha contactado a a Zinedine Zidane, y el expresidente Ramón Calderón ha asegurado que el técnico francés rechazó la posibilidad de agarrar las riendas del club en estos momentos, pero que dejó abierta la posibilidad de volver en verano. La última opción es la que se ha llevado acabo de momento: no hacer nada.

Cualquiera que sepa un poco de fútbol entenderá la problemática destapada en este debate. Si el club sopesa, en una misma discusión, contratar a Mourinho y a Zidane, es que en el club no se sabe muy bien qué es lo que se busca. Ni cual es la idea de juego ni, mucho menos, cómo se quiere manejar la parcela deportiva, pues estos dos entrenadores bien podrían ser la antítesis de sí mismos tanto en el concepto futbolístico como en el trato personal.

Florentino Pérez debe sentirse acorralado y sobrepasado con una situación que quizás no vio venir. Fue él quien abrió la veda de los fichajes multimillonarios arrebatándole a Luis Figo al Barça en el año 2000, para luego fichar subsecuentemente a Zidane, Ronaldo y Beckham. Sin embargo, toda vez que instauró el negocio y llegaron otros actores más poderosos (fortunas árabes, chinas y rusas) a manejarlo, la visión del presidente blanco ha quedado obsoleta.

En las últimas temporadas, Pérez ha apostado por reducir gastos –enfrascado como está en su misión personal de cubrir el estadio Santiago Bernabéu– y mirar al futuro. Los jugadores que ha fichado no han dado rendimiento a corto plazo, pero las victorias en la Champions League, sobre todo la del año pasado, han ocultado la falta de visión, de planificación y de producción en el ámbito nacional (el equipo ha ganado dos ligas en la última década).

Su resguardo siempre había estado en la plantilla, a la que tenía atada en corto gracias a su relación con Ramos, Modric y Ronaldo, que a la vez eran los que llevaban el grupo. La salida de Ronaldo en verano, los malos gestos con Navas tras el fichaje de Courtois, la sobreprotección de Gareth Bale y la permisividad de la directiva con la afrenta directa de Solari a Isco, agarrado como chivo expiatorio del tropieza de Julen Lopetegui al principio de temporada, han acabado por colmar la paciencia de una plantilla que tras ganar cuatro Champions Leagues de las últimas cinco no iba a permitir que Florentino les ninguneara. Mucho menos, sin haber hecho él su parte en esta ecuación, fallando en los esperados fichajes de Kyllian Mbappé, Neymar Jr. o Harry Kane.

La situación ahora está agarrada con pinzas y a Solari le han lanzado un granada a punto de explotar en sus manos. Las próximas horas pueden ser críticas y no se puede descartar ninguna sorpresa.

Se aproximan curvas.

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