Vinícius y la lección de Jesé con el Balón de Oro

Vinícius en un partido del Real Madrid (Gabriel Bouys / AFP)

Con Vinícius tendemos a olvidarnos que tiene 18 años y que, para esa edad, bastante bien amueblada parece tener la cabeza. No dijo una palabra más alta que la otra cuando Lopetegui le desterró a la Segunda B, fue elegante en la despedida de Solari y en su primera entrevista en España, en la madrugada del martes, pareció en casi todo momento un chaval sensato.

Y entonces llegó el temita del Balón de Oro, esa cuestión en la que parecen picar demasiados jugadores jóvenes que no han demostrado aún absolutamente nada. “Estoy trabajando para conseguirlo. Con 25 o 26 años. Es muy difícil pero ya estoy jugando con los mejores”. Ay. AY.

A la memoria se me viene la figura de Jesé y su inolvidable “en cuatro años me veo ganando el Balón de Oro” cuando encadenó varios buenos partidos como titular en el Real Madrid. Me pregunto qué pasa por la cabeza de esos chavales que tienen en la mente el Balón de Oro antes que, qué se yo, ganar una Champions o un Mundial.

La historia de Jesé es bien conocida. Más o menos cuando él calculaba que iba a recibir el trofeo al mejor jugador del mundo, estaba apartado en el Paris Saint-Germain tras fracasar en el equipo galo y no destacar ni siquiera en Las Palmas o el Stoke.

Aún es pronto para saber lo que deparará el futuro a Vinícius, un futbolista que no deja indiferente a nadie. Los hay que creen que de un jugador que fue capaz de levantar -temporalmente- a un equipo que estaba zombi como el Real Madrid de hace un par de meses, hay que esperar que sea capaz de todo. Pero a la vez se convirtió en objeto constante de mofas y memes por sus constantes fallos ante la portería contraria.

El brasileño lo sabe, y lo admitió con humildad en la entrevista. La ansiedad le pudo en muchos momentos cuando vio que los goles no llegaban, y no supo gestionarlo bien. Vamos, lo normal en un chaval de 18 años.

Bien visto está por su parte, pero urge que alguien le quite esos pájaros de la cabeza, ese pensamiento de que el Balón de Oro es un objetivo para algún momento de su carrera. Vinícius no tiene pinta de que vaya a ser un Jesé, pero le queda demasiado por demostrar como para hacer ese tipo de declaraciones. Para empezar, el año que viene tendrá que ganarse un puesto en un equipo que pinta que se va a reforzar mucho. Así que vayamos por partes: primero, titular. Después, buenas actuaciones individuales. Luego, muchos títulos. Y ya con eso en el bolsillo, que hable.

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