Leo Leiño, ilusionista: “Motivar y enseñar a través de la magia es fenomenal”

La maga Leo Leiño con su ayudante Cris Chigarabís en una actuación solidaria en Vigo.

Las hermanas Leiño son unas ‘showmans’ totales. Se complementan de maravilla. A la magia de Leo, se une el humor y la asistencia de Cristina, ‘Cris Chisgarabís’, como la ‘apellida’ Leo. De esta forma el ‘show’ alcanza gran singularidad porque con esa guasa son ellas en esencia, y nadie las podrá imitar.

En Vigo, hace un par de semanas, se ganaron, rápidamente, no sólo a los niños presentes en el espectáculo, sino también a sus padres. Derrocharon simpatía a raudales e integraron en el show a los propios espectadores, niños y adultos, con gran naturalidad. Una actuación solidaria a favor del colegio mayor Arosa de Santiago de Compostela. Las entradas estaban a 7 euros, en el Hotel Ciudad de Vigo.

Abrieron casi con su truco estrella en el que aparecía en una caja que estaba vacía el conejito ‘Gachas’. “Es un conejo muy especial. Me da pie para muchas otras cosas…Todos los niños quieren tocarle y les gusta mucho a los niños”, dice la maga Leo Leiño a Grupo ES. en entrevista exclusiva. Es el único animal vivo que lleva a sus shows y “lo tratamos a cuerpo de rey”.

Leo estudió en la escuela de magia Real Centro María Cristina del Escorial un curso de ilusionismo durante 3 años y también hizo un máster. Su profesor y director fue el vallisoletano Fernando Arribas del que Leo dice “es un mago que le da a todo. Nos ha enseñado todo lo que sabe y más”.

Leo reconoce que la magia, prestidigitación o ilusionismo es una profesión que fue un coto cerrado para varones hasta hace unos años. “Hay pocas magas pero cada vez se incorporan más”.

Leiño se ha aplicado al mundo de la enseñanza a través de la magia. “Motivar y enseñar a través de la magia es fenomenal”, dice. Y explica como los alumnos pueden aprender matemáticas, expresión oral, hablar en público, resolver conflictos, elevar la autoestima si conviene…a través del ilusionismo. “Es una forma lúdica y muy receptiva”, añade.

Con la magia, esta gallega quiere aportar al mundo “la capacidad de olvidarse de los problemas durante una hora y volver a ser como niños. Esto es muy importante. A veces, nos creemos tan mayores que perdemos esa ilusión…Y, cuando nos metemos en la magia,…es muy bonito sentir como sienten los niños”.

Eso no quiere decir que Leo encuentre a veces públicos difíciles. Ella lo llama “público pintado”, que depende del lugar y de la idiosincrasia de la gente. “Cuando entras y ves que tienes un público pintado, hay que remar mucho contracorriente…hasta que los metes [en la actuación]. Y, entonces, cuando lo logras, dices: ¡Ya está! Y eso se nota en las caras, en la mirada, en la atención…en las risas y en los aplausos”.

Leíño detesta la vanidad de algunos profesionales de la magia. “Esto es ilusionismo. Ningún mago tiene poderes. Esto es claro. Todo es ilusión, fantasía. ‘Engañamos’ al cerebro. Hacemos ver cosas que a lo mejor no son así. Y hay gente que se siente vanidosa porque es capaz de ‘engañar’”.

Su referente en la prestidigitación es el mago Tamariz del que alaba ser el número 1 en ilusionismo del mundo con una vertiente humorística muy desenfadada, muy creador y muy artista”.

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