González-Páramo, pregonero de la Semana Santa Vivariense: “Os invito a vivirla en todo su significado con alegría, con recogimiento, con dolor, con esperanza y con júbilo”

José Manuel González-Páramo, economista, durante la lectura del pregón en el Teatro Pastor Díaz de Viveiro.

“La Semana Mayor es, sobretodo y por encima de todas las cosas, una extraordinaria manifestación de religiosidad popular. Para que este legado de siglos brille y se engrandezca, os invito a vivirla en todo su significado con alegría, con recogimiento, con dolor, con esperanza y con júbilo, que este es el tránsito emocional de la Semana de Pasión”. Este podría ser el mensaje más central del pregonero de la Semana Santa de Viveiro, el economista -doctor y doble Master en Economía por la Universidad de Columbia, Nueva York- José Manuel González-Páramo.

En un teatro Pastor Díaz completamente lleno, González-Páramo se emocionó y emocionó a los vivarienses que fueron a escucharle. Confesó sus recuerdos de infancia, aludió con anécdotas a sus estancias en Viveiro, cuando tenía cargo en el Banco Central Europeo; se mostró agradecidísimo a la educación recibida en el colegio madrileño de los Jesuitas e hizo gala de un gran conocimiento musical, en especial de la música religiosa. Los principales poetas y escritores gallegos, que citó con devoción y gran admiración –entre ellos, Otero Pedrayo, Filgueira Valverde, Noriega Varela, Cunqueiro, Luz Pozo Garza, Carlos Oroza…-, sirvieron para aderezar sus 40 minutos de ameno pregón.

Su discurso fue un “elogio de Viveiro y de su moradores”. Una “villa de poetas y pro-hombres”. Y añadió: “gentes trabajadoras, alegres y devotas de su identidad colectiva, en la que la Semana Mayor es piedra angular”.

Exhibió como argumento de ciudadanía de adopción sus 6 décadas de veraneante –“residente temporal”- y el ser “un Páramo de toda la vida”. No dejó de citar a su madre Elena, allí presente, –una viguesa, nacida en La Bañeza, porque los vigueses como los vivarienses nacen donde les da la gana”-. “Los que no están”, citando a su padre –un lucense “que me enseñó a amar esta tierra”- y su hermana María –“que nos dejó hace 100 días en el último del año” y que soñaba con las playas de Cobas y Abrela. José Manuel González-Páramo confesó que cada vez que vuelve a Viveiro es para “reconectar con mis líneas de fuerza”. Y lo dice un hombre que vivió 4 años en Nueva York y 8 en Fráncfort. “Pasé más de la tercera parte de mi vida en el extranjero”, resumió.

Sobre los jesuitas se extendió. “Les debo la misión en la vida: amar y servir; conocerme mejor a mí mismo y ser consciente de las personas y el mundo que me circunda; formarme en las competencias para pensar en grande y asumir la responsabilidad de afrontar los problemas técnicos y humanos de la sociedad; a comprometerme con el imperativo de hacer un mundo más justo; a ser comprensivo e inspirador de iniciativas al servicio de los demás”. Incluso hizo referencia a “inclinarse en varias ocasiones” ante el papa Francisco, de quien toma ejemplo por “la intensa luz que emana del primer jesuita”.

Orgulloso de su medalla Carlos V, relató su recepción y cómo Viveiro estuvo presente con la interpretación por parte de la Coral del Banco Europeo del tema Catro Vellos Mariñeiros cuya partitura prometió entregar al director de la Coral Polifónica Alborada, y así lo hizo después. Así ejemplificaba cómo ha llevado el nombre de Viveiro por el mundo entero.

Sobre la Semana Santa no se anduvo con ambages al definirla: “Grande es Cristo en su Cruz”. Y Viveiro vive la Semana Mayor, escogiendo palabras de Noriega Varela, como: “Vila alegre, toda amores, vila pía”.

Desde una mirada humilde, declaró: “Solo puedo asomarme modestamente a las emociones y vivencias compartidas con los verdaderos protagonistas, las gentes de aquí”.  “La Semana Mayor de Viveiro es emocionante y única”. Lo que completó González-Páramo también con su visión de economista. “Este magnetismo de la Semana Santa refuerza la economía de Viveiro y proyecta su imagen externa en el mundo”.

El pregonero no quiso omitir la intervención de Viveiro en la reciente fundación de la Red Europea de Celebraciones de Semana Santa y Pascua que se constituyó en Braga, Portugal.  “La asociación –dijo- nace con el objetivo de que se reconozcan oficialmente como itinerario cultural europeo las celebraciones de Semana Santa y Pascua”. E invitó a apoyar esta iniciativa.

Para González-Páramo, la Semana Mayor de Viveiro es “poesía y simbolismo, cargada de metáforas y contrastes: lo sagrado y lo profano; las tinieblas y la luz; la muerte y la vida; el pecado y el perdón”.

Y siguió: “La Semana Mayor es, en sí misma, un rito, una liturgia, una renovación anual del compromiso con unos valores religiosos pero también éticos, cívicos y de fraternidad en la gran familia que formamos los participantes en sus ceremonias con las cofradías y hermandades a la cabeza”.

“La Semana Mayor es regeneración a impulsos de una sociedad que cambia. La Semana Mayor es arte sacro y acontecimiento dramático que nos invita unas veces a contemplar y a meditar y otras a participar activamente para enlazar con el espíritu medieval que ha sobrevolado los siglos para dar significado también al hombre de hoy”. De esta forma no dejaba de recordar que durante 8 siglos (desde principios del siglo XIII) se ha vivido la Semana Santa en Viveiro.

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