Un modernizador quiere reparar la reputación del Banco de España

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

El andamio que ocultaba al Banco de España durante una renovación importante fue retirado recientemente, revelando un edificio recién arreglado. El jefe del banco está trabajando para garantizar que esos cambios vayan más allá de la superficie.

Pablo Hernández de Cos y su equipo están en una misión para reparar la reputación del banco central, todavía despreciado por su incapacidad para acabar con un consumo desmedido de créditos que culminó en una caída de las propiedades y un rescate en 2012.

El economista, que ha demostrado ser un crítico directo de las políticas gubernamentales, está impulsando más investigaciones sobre temas del “mundo real” –después de que los españoles sufrieran una crisis económica devastadora– y se está asegurando de que el Banco de España esté en la mesa para las conversaciones importantes sobre política monetaria y bancaria en Europa.

“La imagen de los bancos centrales en general, como la de tantos otros agentes económicos, se ha visto muy erosionada en la última década”, dice Hernández de Cos. “ahora nos toca trabajar para restablecer la reputación perdida”.

A los 48 años, está entre los miembros más jóvenes del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo y representa a una nueva generación de líderes en España que presionan para modernizar las instituciones del país, incluida la monarquía, las empresas y la política. Sus esfuerzos en el Banco de España llegan en un momento en que los bancos centrales de todo el mundo están siendo atacados y el valor de los “expertos” tecnocráticos es cuestionado por los políticos.

Hernández de Cos, quien respondió por escrito a las preguntas de Bloomberg, dijo que sus prioridades son “reforzar el peso y la capacidad de influencia del Banco a nivel nacional e internacional y contribuir a la estabilidad financiera y macroeconómica”.

Economistas dentro y fuera de la institución dicen que sus ambiciones requerirán un gran esfuerzo.

Muchos españoles aún responsabilizan en parte al Banco de España de una crisis que les costó sus trabajos y dejó la economía hecha jirones. Hace dos meses, un comité parlamentario reforzó esa evaluación y dijo que “fracasó estrepitosamente en detener la burbuja crediticia”.

‘RIGOR’

Hernández de Cos está “tratando de recuperar el rigor y la credibilidad”, dijo Lorenzo Bernaldo de Quirós, jefe de la consultora política Freemarket Corporate Intelligence en Madrid.

En junio de 2018, el gobierno conservador promovió a Hernández de Cos a presidente, desde la división de investigación del Banco de España. A diferencia de sus dos predecesores, es un funcionario del Banco Central de carrera, y los economistas dicen que eso le ha garantizado la independencia de los funcionarios del gobierno en España. Ha demostrado ser franco, cuestionando las políticas gubernamentales, los objetivos presupuestarios y los planes para el salario mínimo.

“Tenemos la obligación de evaluar las propuestas que están sobre la mesa”, dijo Hernández de Cos. “Eso nos obliga a manifestar nuestra opinión –que en ocasiones tendrá que ser crítica- sobre determinados aspectos que consideramos relevantes para la economía española”.

Aprovechando los cambios que él y el director de investigación, Oscar Arce, ya habían comenzado a implementar antes de obtener el puesto principal, Hernández de Cos integró la investigación regional y mundial por primera vez en dos décadas, terminando con lo que algunos dentro del banco denominaron el “Muro de Berlín”. También hay un impulso para entrelazar el análisis del crédito y otras métricas financieras, clave para España después de su crisis liderada por los bancos.

Los cambios estructurales en la economía mundial “nos obligan a comprender y vigilar nuevos riesgos”, dijo Hernández de Cos. “Esto requiere bancos centrales más eficientes, flexibles e innovadores”.

Recientemente fue nombrado presidente del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, que establece estándares regulatorios globales para los bancos. Es un cambio con respecto a su predecesor de bajo perfil, Luis María Linde.

Jesús Fernández Villaverde, profesor de economía de la Universidad de Pensilvania, dice que Hernández de Cos “entiende los desafíos de ser un banquero central en el siglo XXI”. Los presidentes anteriores “carecían de independencia política y competencia técnica”.

El alguna vez asesor de la Junta Ejecutiva del BCE obtuvo un doctorado en economía en la Universidad Complutense de Madrid. Se incorporó al Banco de España como analista en 1997.

Los investigadores de la institución madrileña siguen sintiendo su presencia. Celebran una reunión cada seis semanas en la que unos 60 analistas del Banco de España debaten sobre política monetaria actual, una iniciativa creada para imitar los debates del Consejo de Gobierno del BCE. Aunque Linde no era un asistente frecuente, el presidente actual casi siempre aparece y desafía a los economistas.

Luego expone ese análisis en las reuniones del BCE, asegurándose de que España tenga una voz en los principales asuntos de política.

En octubre de 2018, el Banco de España terminó su estatus como uno de los únicos bancos centrales europeos fuera de Twitter. Un tuit en enero reconoció que el banco a veces usa “lenguaje vaticano” y es conocido como el “Caserón de Cibeles” de Madrid.

Puede que haya sido una broma, pero Hernández de Cos sabe que hay un mensaje serio subyacente.

Para contribuir al “debate público sobre la economía, el Banco de España también debe reforzar su transparencia y modernizar su comunicación”, dijo.

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