Mari Carmen Chipe, Hermana Mayor de Hermandad de la Santa Cruz: “Mi madre y mis mayores me legaron ese amor y ese respeto”

La Hermana Mayor de la Hermandad de la Santa Cruz, Mari Carmen Chipe, en Viveiro esta mañana de Jueves Santo.

De las 15 procesiones de la Semana Mayor de Viveiro que  salen a la calle con 35 pasos y alrededor de 3.500 cofrades, una es exclusivamente de mujeres. Es la Hermandad de la Santa Cruz, cuya Hermana Mayor es Mari Carmen López, o ‘Chipe’ como se la conoce, que cuenta con 1.000 mujeres cofradas. El martes realizaron por las calles de Viveiro su tradicional Vía Crucis de mujeres.

Mari Carmen Chipe está satisfecha con esta celebración penitencial. “Primero, porque el tiempo ayudó; segundo, porque cientos de mujeres desfilaron en silencio y cantando lo propio del Vía Crucis; y porque fue un acto muy sentido, muy espiritual. Se veía mucha juventud. No es fácil llevar a estos actos a gente joven… Había un gran número de mujeres jóvenes que son el futuro”.

La historia de la Hermandad de la Santa Cruz comienza con la de otras cofradías. Los pilares los asientan franciscanos y dominicos. En 1944, un grupo de industriales impulsa la creación de cofradías. Nace la primera, Cristo de la Piedad. A su vez con tres filiales o hermandades: Hermandad del Prendimiento, Hermandad de la Siete Palabras y Hermandad de la Santa Cruz.

Mari Carmen Chipe señala que este nacimiento fue “con gran acierto”, porque al principio las mujeres no podían ser cofrades –las cofradía eran exclusivamente de varones- y ellas ayudaban simplemente en distintas tareas. Y así, solo con mujeres, se mantuvo desde entonces la de la Santa Cruz. Las de los hombres evolucionaron y hoy en día son mixtas.

Mari Carmen Chipe.

Mari Carmen tiene claro que heredó de su madre “el amor por nuestra Semana Santa, por nuestro pueblo, por hacer bien las cosas…sin abandonar el aspecto espiritual. Lo lúdico no deja de ser un complemento de lo esencial que es la parte religiosa de la Semana Santa. Sin ella no tendría sentido lo otro. Mi madre y mis mayores me legaron ese amor y ese respeto y sigo trabajando para que cada vez sea más importante”.

Chipe señala que todo converge para que lo que mueve la Semana Santa sea un fondo cristiano y religioso. Admite que hay algunas personas que lo hacen solo por tradición, porque lo han vivido en sus familias.

Pero en una población como la vivariense nadie se queda al margen de la Semana Santa. “Creo que podemos afirmar que no hay ninguna familia en Viveiro que no participe de alguna forma en la Semana Santa”.

Hace 22 años que Mari Carmen Chipe está en la dirección de la Hermandad de la Santa Cruz como Hermana Mayor. Cuando comenzó “no estaba en su mejor momento”. Era una Hermandad “precaria” y le faltaba incluso cofrades. Reconoce que gracias al gran equipo con el que comenzó a trabajar hoy han renovado todos los materiales como hábitos, imágenes, andas…Y eso haciendo uso de “un desembolso económico del que no disponíamos…pero con un poco de osadía y con garra” han conseguido ser una cofradía a la altura de cualquier otra.

El que todas sean mujeres se nota, dice, “en que cuidamos los detalles” de cómo se presentan. Y todo sirve para que las cofradas participen luego en los oficios de Semana Santa y en la Vigilia Pascual.

Como parte de la Xunta de Cofradías, ellas contribuyen como las demás cofradías para llevar la Semana Mayor de Viveiro muy lejos. Habla del programa Adral que se desarrolló con innumerables actividades previas a esta semana.

Chipe constata cómo desde que en 2010 incorporaron la imagen de la Virgen de la Esperanza ha ido creciendo el amor, cariño y devoción a esta advocación. Son muchas las personas que le piden protección y la Hermandad colabora a acercar ese cariño de la Virgen a quien se encomienda a ella.

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