Viveiro saca a procesionar 10 pasos este Jueves Santo

Se suspende la procesión de la Misericordia por la lluvia

Encabezaba la procesión el paso La Cena o los Apóstoles de Juan Sarmiento (1808). Dice la leyenda que este carpintero de ribera se inspiró en las caras de marineros del vecino pueblo de san Cibrán para representar a los apóstoles.

Intensa tarde de jueves santo en Viveiro. La estabilidad meteorológica propició que cientos de personas se agolpasen en la calle. Por la tarde noche, en la procesión del Prendimiento, hubo un momento de duda porque una débil llovizna hizo acto de presencia durante unos veinte minutos pero después cesó.

Los vivarienses y muchos visitantes –estos días pueden llegar a ser 10.000 las personas que se acercan a Viveiro- asistieron a la procesión de la Última Cena. Encabezaba la procesión el paso La Cena o los Apóstoles, de Juan Sarmiento (1808). Dice la leyenda que este carpintero de ribera se inspiró en las caras de marineros del vecino pueblo de san Cibrao para representar a los apóstoles. La Oración del Huerto, de la escuela de Gregorio Fernández (siglo XVII), con la imagen del Ángel del imaginero Juan Luis Otero (1968). Impresionante y que enciende a compasión a quien lo contempla, le seguía el Cristo de la Columna o llamado Flagelación de José Tena (1908). Aumentaba el dolor ver luego al Ecce-homo o el Cristo de la caña, obra de José Luis Rivas (1950). Cerraba la comitiva la Santísima Virgen de los dolores (1741).

A primera hora de la noche, la procesión del Prendimiento, de la Hermandad del mismo nombre, con la colaboración de la cofradía ‘O Nazareno dos de fóra’. El paso inicial, El Prendimiento o ‘El beso de Judas’, del imaginero José Rivas (1947), abría la procesión. Seguido de otro magnífico paso, Las Negaciones de san Pedro, de Antonio Bernal Redondo (2010/2019) con la última incorporación del soldado judío. Desfiló después el Ecce-Homo ‘Corazón de Jesús’, del siglo XVII, seguido del majestuoso paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Francisco Romero Zafra (2012). Cerraba la procesión la Virgen de los Dolores, una talla de principios del siglo XX.

Con anterioridad tuvieron lugar, en la iglesia parroquial de san Francisco, los oficios de Jueves Santo con el lavatorio de los pies y la posterior reserva del Santísimo en el Monumento. Acudieron las autoridades municipales y celebró la Eucaristía el párroco Juan Basoa.

A media noche, ‘la madrugá gallega’, como le llaman algunos, la procesión de la Misericordia, de la cofradía del mismo nombre, apenas salió de la capilla de la Misericordia pero regresó pocos metros después por la lluvia.

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