El Encuentro con Cristo vivo y resucitado en las calles vivarienses pone el broche pascual a la Semana Mayor

El encuentro de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y Jesús sacramentado bajo la mirada de san Juan, en la plaza Mayor de Viveiro, durante la Procesión del Encuentro de Resurrección el domingo de Pascua.

El domingo de Resurrección es extraordinario en Vivieiro. Como extraordinario fue la procesión del Encuentro de Resurrección. Y es que este singular encuentro es mucho más que una reunión de imágenes ya que en él participa el Santísimo Sacramento en la custodia.

La plaza Mayor es el marco incomparable al que llega el Santísimo en su custodia bajo palio. Antes, las ocho cofradías ya se han situado con sus estandartes en frente. A la entrada de la plaza, la banda de música de la procesión, y a la derecha del Santísimo, la coral polifónica, bajo la figura de Nicomedes Pastor Díaz, escritor y político viveirense.

Una vez que llega a la plaza la imagen de san Juan (siglo XX), el discípulo más joven de Cristo, tiene la delicadeza de entrar en la plaza y saludar a Jesús Sacramentado. A continuación se va, de nuevo, a la entrada de la plaza y espera a la imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (Francisco Font, 1880). Ambas imágenes procedentes de la iglesia de Santa María, sede de la Cofradía del Santísimo Rosario, se dirigen juntas al Santísimo expuesto en la custodia.

Mientras tanto, el padre Rufino Callejo de la Paz, de la Orden de Predicadores, improvisa unas palabras para centrar el acto en la mañana de Pascua. El sol luce espléndido e incluso ‘pica’ en esta plaza Mayor de Viveiro donde se ha congregado un razonable gentío de locales y visitantes para presenciar este Encuentro.

La imagen de la Virgen, con las andas reposando en el suelo, está frente al Santísimo. El sacerdote se dirige con la custodia que aproxima a Nuestra Señora del Sagrado Corazón que ha llegado con el rostro velado de negro. Mientras tanto, el coro canta el Regina Coeli. Tras la bendición con el Santísimo, la polifónica Alborada entona otro cántico pascual.

Acabada la ceremonia, la comitiva sigue por las calles del casco histórico de Viveiro hasta volver a recogerse en la Iglesia de Santa María donde hubo una nueva bendición con el Santísimo, y a continuación la Santa Misa.

Tarde

Con la Procesión del Vía Lucis terminó la Semana Santa vivariense. La majestuosa talla de La Resurrección de Leopoldo Rodríguez, 2005/2008 con Nuestra Señora del Camino de la Luz, de Antonio Espadas, 2013, desfilaron por las calles del casco histórico de Viveiro en una jornada climatológicamente impecable.

El Cristo Resucitado, imagen de tamaño natural y talla completa, esculpida en cedro real y policromada al óleo, presenta una buena definición de detalles en anatomía con cicatrices recientes presentes en manos, pies y costillas. Su mirada decidida representa el momento en el que Jesús avanza con pie firme saliendo del sepulcro, con semblante de sublime expresividad.  Con la misma técnica citada anteriormente, se completa el misterio con la escolta romana del sepulcro. Ambos soldados  estupefactos, atemorizados ante un resplandor que les ciega, de tal manera que pretenden huir. En la parte trasera, detrás de la imagen de Cristo, un ángel que abraza la piedra del sepulcro con mirada dulce y plácida sonrisa completa el misterio.

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