Comisario de la exposición Gradus per Gradus, paso a paso, que se instaló esta Semana Santa vivariense en la Biblioteca Muncipal

“La Semana Santa de Viveiro es algo con lo que todo vivariense se identifica”, afirma Fran Berdeal

La imaginería religiosa de Viveiro une la fe del siglo XV con la de la segunda década del XXI

Fran Berdeal, vocal de la Junta de Cofradías de Viveiro y responsable de proyectos de la Hermandad de las Siete Palabras. Esta Semana Santa fue el comisario de la exposición Gradus per Gradus, paso a paso, que se instaló esta Semana Santa vivariense en la Biblioteca Muncipal.

“Hasta hace pocos años la Semana Santa de Viveiro era una gran desconocida. Hoy somos una referencia en las semanas santas que se celebran en España y va a más”, manifiesta Fran Berdeal, vocal de la Junta de Cofradías de Viveiro y responsable de proyectos de la Hermandad de las Siete Palabras.

Y es que la riqueza de imágenes, pasos y escultores-imagineros que han aportado sus tallas desde el siglo XV hasta estas dos primeras décadas del siglo XXI es impresionante. Viveiro tiene 15.500 habitantes y entre 3.500 y 4.000 son los cofrades que participan en las procesiones de Semana Santa.

Fran Berdeal comisario de la exposición Gradus per Gradus, paso a paso, que se instaló esta Semana Santa vivariense en la Biblioteca Muncipal. Para ver la conexión entre la primera imaginería del siglo XV y la que se incorporó este siglo XXI buscando la armonía con la tradición vivariense.

“Desde el siglo XV han procesionado imágenes en la Semana Santa de Viveiro. En los siglos siguientes se incorporaron nuevas imágenes hasta estas dos décadas del siglo XXI”.

“Los pasos más antiguos, del XV, procesionan el domingo de Ramos por la tarde. Esos primeros son de autor anónimo. Los de los siglos XVIII y XIX fueron realizados por un escultor-imaginero, Juan Sarmiento, de un pueblo próximo a Viveiro, san Cibrán. Él realizó las imágenes articuladas del encuentro, la Verónica y san Juan. También es de su autoría los apóstoles en el cenáculo o ‘La santa Cena’ como se conoce el paso y para el que se inspiró en las caras de vecinos marineros de su villa. Esta santa Cena es de 1808 y pertenece a la Tercera Orden Franciscana”.

Berdeal se refiere después a los principios del siglo XX y lo caracteriza como la época del “boom de la Semana Santa”. Fue cuando llegaron los pasos de los imagineros valencianos Modesto Quilis y José Tena, para las cofradías del Rosario como ‘El Cristo Yacente ‘y ‘La Magdalena’ y ‘San Juan’ para la Venerable Orden, respectivamente.

A mitad del siglo XX, en las décadas de los 40 y 50, imagineros gallegos de Compostela, como José Rivas –‘La borriquita’, ‘Santísimo Cristo de la Piedad’, ‘El beso de Judas’, ‘Cristo de la Caña’ o el ‘Cristo de la Agonía’ con ‘La Virgen María’, ‘La Magdalena’ y ‘San Juan’ –, junto con los hermanos Rodríguez y Puente, aportaron a este paso los ladrones (Dimas y Gesmas) consiguiendo el majestuoso paso de ‘El Calvario’.  También estos hermanos realizaron el encargo de los ángeles que escoltan en las esquinas el paso del Cristo Yacente de la Cofradía del Rosario.

Luego Berdeal se traslada a la mitad del siglo XX para situar el paso ‘La Resurrección de Jesucristo’ del último escultor imaginero gallego, el compostelano Leopoldo Rodríguez Rocha.

Pero en la Semana Santa vivariense no falta tampoco el recurso a escultores imagineros andaluces. “Hubo que recurrir a Andalucía, quizá el lugar donde se concentra el mejor arte religioso”.

“Cada Hermandad, cuando inicia un proyecto de encargar una nueva imagen o paso, trata de incidir en que se conserve el estilo propio de la tradición de la Semana Santa de Viveiro. Y así se les ha transmitido a los escultores escogidos”.

En concreto se recurrió a los imagineros andaluces de la zona de Córdoba, como Antonio Bernal Redondo, que realizó el paso de ‘Las Negaciones de San Pedro’ (2010-2012-2019). Otro escultor cordobés, Francisco Romero Zafra, ha realizado la impresionante imagen de ‘Nuestra Señora de la Esperanza’ y ‘Nuestro Padre Jesús Nazareno’, de tamaño natural y de vestir.

Aportación andaluza fue también la del ubetense Antonio Espadas Carrasco que realizó ‘Nuestra Señora de la Luz’, “el paso que cierra todas las procesiones de la Semana Santa de Viveiro”.

Y el madrileño Francisco Gijón Comino, para la Cofradía de la Misericordia, realizó la imagen de vestir de ‘Nuestra Señora de la Clemencia’ que procesiona la noche del Jueves al Viernes Santo.

“Cada cofradía tiene un sentimiento especial por sus imágenes. Pero no cabe duda de que hay unas que despiertan más devoción que otras. Esto no es motivo de confrontación ¡Nada de eso! Las otras cofradías valoran el patrimonio que tiene el resto”, asegura Fran Berdeal.

Por otra parte, es interesante ver como se resuelve el relevo generacional. “La Semana Santa de Viveiro es algo con lo que todo vivariense se identifica. Las familias tratan de que los niños participen en las procesiones. También hay esa edad del pavo cuando tienen dudas. Pocos dejan totalmente de participar. Muchos lo dejan, pero reenganchan con 20 o 21 años. Al final, se sienten vivarienses, la siente como algo suyo, algo propio, independientemente de su creencia. Para cada uno la Semana Santa es una señal de identidad de los vivarienses”.

Se le hace “difícil” a Berdeal decir cuál es su imagen preferida, independientemente de la devoción que despierta en Viveiro. Él pertenece a la Hermandad de las Siete Palabras, pero se decanta por ‘El Cristo de la Agonía’. “Es mi imagen preferida, pero se me mezcla con otros sentimientos porque yo formé parte del encargo de dos pasos de la Hermandad de la Siete Palabras. Nuestra Señora del Camino de la Luz representa mucho para mí por lo que me volqué en ese proyecto. Ciertamente también lo hice en otros. Pero con Nuestra Señora del Camino de la Luz, especialmente”.

Abundando en ‘El Cristo de la Agonía’ (1944), es obra del imaginero José Rivas. “Este escultor-imaginero ha aportado grandes obras en toda Galicia. Y, probablemente, la parte más importante de su obra puede que se encuentre aquí, en Viveiro. También son obras suyas ‘El Cristo de la Piedad’ y, para la Hermandad del Prendimiento, el paso de ‘El beso de Judas’.

Si hay algún proyecto de imagen o paso nuevo en Viveiro para los próximos años, Berdeal dice que es algo que las Hermandades y Cofradías lo llevan en secreto. “Presiento, por lo que hablo con los compañeros de las otras Hermandades y Cofradías, que se está cerrando un ciclo. En el siglo XXI ha habido un impulso muy fuerte, dando continuidad a lo existente. Pero desconozco un nuevo proyecto…Quizá haya alguno de una imagen secundaria para completar un paso. Pero lo desconozco…”.

Y sigue: “Emprender grandes proyectos, de gran desembolso económico…tiene además el inconveniente  de que somos una población pequeña…Ya cuesta mucho encontrar ‘llevadores’ y todas las personas que se necesitan para participar en una procesión…En fin, ojalá llegaran más pasos y sin tener que esperar 50 años…”.

Berdeal habla de una sana competencia entre cofrades. Entre esos 3.500 o 4.000, que participan en las procesiones de Semana Santa, no se dan rivalidades como en ciudades más grandes. “En Viveiro ocurre todo lo contrario. Puede haber un punto de rivalidad, pero poco después se vuelcan unos con otros”. Y las cofradías se ayudan unas a otras cuando es necesario cubrir vacantes. Incluso entre los niños que participan. “Este es un gran valor de la Semana Santa vivariense”, concluye Fran Berdeal.

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada
11