Lo bien que les viene el cambio climático a los calamares

El calamar pertenece al grupo de los cefalópodos.

A veces, para que a una especie le vaya bien no necesita hacer mejor las cosas, basta con que a los demás les vaya peor. Este es el caso de los calamares en el escenario que se plantea con el cambio climático: van a sobrevivir mejor, porque sus competidores lo pasarán mal.

Vamos a explicar lo que acabamos de decir con un poco más de detalle, para que se pueda entender. En un artículo reciente se explica el descubrimiento que acaba de hacer un equipo de investigación: que con las condiciones que se darán por culpa del cambio climático, los cefalópodos del grupo de los calamares apenas se verán afectados.

Los científicos han seleccionado dos especies de calamares tropicales, el calamar pigmeo bicolor (Idiosepius pygmaeus) y el calamar de arrecifes (Sepiotheutis lessoniana). Las dos especies tienen interés comercial, y ambas viven en el límite de las condiciones ambientales de oxígeno y acidificación del agua.

O eso se pensaba. Porque el experimento consistía en demostrar que, al aumentar el CO2 y con él la acidez del agua, las dos especies de calamares lo pasarían mal. Verían comprometidas sus capacidades para nadar, y por lo tanto para cazar y huir de sus depredadores.

A fin de cuentas, los calamares son animales muy activos, que requieren de mucho oxígeno para su natación. Además, las dos especies escogidas muestran una alta sensibilidad a la acidez: si aumenta este factor en su sangre, pierden capacidad de oxigenar adecuadamente los tejidos.

Y sin embargo, no ha sido así. Al llevar a cabo el experimento, lo que se ha podido comprobar es que ambas especies – y muy probablemente, otras similares con las que no se ha experimentado – apenas sufren por los cambios ambientales.

Los investigadores llevaron las condiciones del agua a las que se espera que existan para finales de siglo, con concentraciones de dióxido de carbono hasta tres veces superiores a las que encontramos hoy en día. Y aún así, los calamares no mostraban cambios.

Ellos no, pero tanto sus presas como sus principales depredadores sí que han demostrado que lo harán peor y sufrirán seriamente las consecuencias del cambio climático si se llegan a dar las condiciones del estudio.

Así que se puede esperar que los calamares crezcan y tomen un papel aún más relevante en sus ecosistemas. Si sus presas van a ser más fáciles de cazar, y sus enemigos más torpes, los calamares tropicales se encontrarán en una situación envidiable. Tal vez de los pocos a los que el cambio climático les venga bien.

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