Pilar Otero, Rosa de los Vientos: “Queremos distribuir pulpo en todo el mundo”

Las tres generaciones de la empresa Rosa de Los Vientos. Manolo Otero y su mujer, Mercedes Gonzalez. Detrás, su hija Pilar y su hijo Miguel (i) y Martín (d), el hijo de Pilar.

El pulpo es un plato muy popular en Galicia y en el resto de España. Rosa de los Vientos es una empresa familiar gallega, pronto en su tercera generación, que distribuye el cefalópodo en muchas partes del mundo.

Mercedes y Manolo comenzaron con el frigorífico en el año 91. Manolo se jubiló hace 4 años y Mercedes está a punto de hacer lo mismo. Sus hijos, Pilar y Miguel, ya en la empresa, tomarán el relevo. “Mis padres nos han enseñado todo: a trabajar, a ser constantes…”. Su hija Pilar se incorporó hace 5 años a la empresa. En la actualidad, Pilar Otero lleva el departamento de administración y su hermano Miguel lleva producción.  Martín, el hijo de Pilar, ya está trabajando en la empresa.

Desde septiembre de 2016, la Rosa de los Vientos está certificada por Galicia Calidade en la comercialización de pulpo (Octopus vulgaris), aunque tienen otros productos fuera de este sello. Más tarde consiguieron también el sello Pesca de Rías. Esto les marca las lonjas a las que pueden acudir a comprar.

La Rosa de los Vientos trata unas 1.100 toneladas anuales de este cefalópodo. El 50% es pulpo gallego porque “no hay tanta materia prima para poder abastecer el mercado de producto gallego”, explica Otero. “Además somos varios los distribuidores que compramos pulpo de Galicia”. En total se capturan 1.900 toneladas de pulpo gallego  y de ellas un 40 % se comercializa en fresco. Con lo cual quedan entre 1.200 y 1.300 toneladas del cefalópodo gallego.

Por eso la Rosa de los vientos trabaja otros orígenes, como pulpo de Portugal, Huelva, Marruecos, Mauritania y más recientemente pulpo de Maya (México) y de Filipinas.

Pilar explica que “como la calidad del pulpo gallego no hay”.  Se distingue por su “sabor a marisco” y por su alimentación en nuestras rías tiene unos pigmentos que tintan el agua. Por eso, la prueba de que este cefalópodo es originario de nuestras costas es que tinta de rojo la patata cuando se cuece en su agua. “Es una explosión de sabor”, dice Pilar.

Y es que el pulpo gallego come centolla, nécora, crustáceos…Por eso, cuando un año es bueno de centolla es malo de pulpo y viceversa.

Pilar tiene muy clara la apuesta por la calidad partiendo de que el producto gallego ya la tiene. “Queremos distribuir pulpo en todo el mundo”, dice con firmeza. En la actualidad la producción de La Rosa de los Vientos va en un 80% al mercado nacional y el restante 20% al internacional. En este vende en su 90%  al mercado europeo y el restante 10% en Norteamérica y Sudamérica.

Rosa de los Vientos cuece el pulpo de forma tradicional. Una parte se pasteuriza (3 meses para su consumo) y otra se congela (24 meses). Ante las peticiones de clientes de la restauración del canal Horeca de agua para cocer el cefalópodo, la Rosa de los Vientos embotella y comercializa el agua de pulpo para poder cocer las patatas. Es un verdadero caldo o ‘fumet’ preciado para otros usos culinarios.

No falta en esta empresa la preocupación por la innovación. Por eso,Rosa de los Vientos participa en el programa europeo Interreg CEPHS&CHEFS ‘Pulpo, calamar, sepia, pesquerías sostenibles y chefs’. El proyecto trata de desarrollar nuevos mercados y productos basados en cefalópodos, aumentar la rentabilidad de la cadena de valor y ayudar a los pescadores a ser más competitivos en el área Atlántica. Esto hace que Pilar tenga que acudir con cierta frecuencia a Bruselas con otros socios del proyecto pertenecientes a Francia, Irlanda, Portugal y Reino Unido.

En cuanto a otros proyectos, Rosa de los Vientos quiere abrir una línea de productos gallegos de temporada para facilitar al consumidor adquirirlos a un precio más razonable y durante todo el año.

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